Coalition for Peace

¡Los soldados en Irak: Tráiganlos a casa!

Tráiganlos a casa. Eso es lo que Susan Emmanuel esta pidiendo. Y ella no solo habla por su hijo, quien ha estado sirviendo en Irak durante el último año en la Guardia Nacional de Nebraska. Ella habla por todos los hombres y mujeres uniformados que están sirviendo en ése país en guerra que se ha llenado de violencia.

“El conflicto en Irak se ha cambiado a una guerra civil,” indica Susan. “Sólo los iraquíes por sí mismos pueden resolver las diferencias entre los Sunnis y los Shiitas.”

¿Y qué hay de Bob Boyce? Su hijo es marino de los EE.UU. quien ha estado en Irak y estará de regreso de nuevo.

“Mi hijo y sus compañeros soldados no tomaron la terrible decisión de invadir Irak. Ahora ellos están haciendo lo mejor que pueden después de haberse tomado una mala decisión. Ellos merecen nuestro apoyo.”

¿Y que es lo que el apoyo significa para Bob? Tráiganlos a casa.

Susan y Bob están regularmente en las vigilias pacificas semanales que se llevan a cabo de 5 a 6 p.m. cada miércoles en el Edificio Federal, 100 Centennial Mall en el centro de la ciudad de Lincoln.

En una semana normal usted podrá encontrar a un grupo diverso de personas que están con ellos: un huelguista de Goodyear, un pastor, un estudiante de la escuela secundaria de Lincoln, una ama de casa, un veterano de Vietnam, un profesor del colegio universitario, un guitarrista de una banda de rock, un doctor, un retirado, una persona que hace emparedados y tal vez otras dos o tres docenas más.

Hay muchas razones por las que estas personas vienen a las vigilias como participantes. Algunos se oponen a la guerra de Irak y a su ocupación. Otros piensan que no fue una mala idea al principio pero que se ha convertido en un desorden. Las preocupaciones acerca de posibles acciones militares en contra Irán y Corea del Norte también atrae a la gente. La única cosa que los mantiene a todos unidos es el llamado: Tráiganlos a casa.

Estamos aquí para compartir nuestra angustia y nuestra convicción de que en una democracia nosotros no podemos quedarnos inertes ante el crecimiento de desgracias humanas.

Las reuniones se han convertido en algo como un diálogo con las personas que van pasando. Y está claro que la mayoría de personas están contentas de vernos allí.

Por seguro también recibimos insultos. Pero en su mayoría somos bien saludados y a veces hasta con coros de bocinas y gritos. Y el apoyo viene de todos lados: tanto obtenemos el saludo de apoyo de un conductor de un Hummer con una calcomanía que dice “Apoye a nuestras tropas,” como el de un ciclista.

Nosotros hemos pasado a un punto de interés en la percepción de las personas acerca de la política de los EE.UU. en Irak. Cualquiera que hayan sido los sentimientos que hayan tenido al iniciar la guerra en la primavera de 2003, ahora hay un entendimiento común de que estamos en un lodazal.

Ya las personas de Nebraska no creen que el hablar es incorrecto porque esto puede disminuir la moral de las tropas. Ellos miran que lo que se está viendo en Irak es horriblemente sangriento. Es matar o incapacitar a tantos soldados estadounidenses y a decenas o cientos de miles de iraquíes.

Ellos se preguntan si vale la pena continuar con estos sacrificios para parar en lo que Irak se ha convertido y en lo que su propio gobierno llama “La oscuridad.” ¿Acaso el general William Caldwell, uno de los líderes militares de los EE.UU. en escena, le llamó fracaso a una reciente batalla por Bagdad? Se suponía que esto iba a ser un paso decisivo para mejorar la situación.

Las personas de Nebraska hayan más y más difícil creer en el argumento de que quedarse allí nos hará o hará a los iraquíes mas seguros. Todo indica que la presencia de los Estados Unidos a iniciado una violencia sectorial y ha creado un ambiente fértil para los terroristas.

Esto indica otra de las razones por las que las personas vienen a las vigilias. Nosotros encontramos un sentimiento de comunidad que mucho se necesita en estos tiempos. Muchas de las noticias diarias hacen que se tengan sentimientos de desesperación y desesperanza. Cuando nos reunimos a la vigilia de paz, ella nos da la oportunidad de quitarnos el peso del mundo de nuestros individuales hombros y compartirlos colectivamente.

El reunirnos por una hora en esta causa común, el pasar este tiempo con otros que tienen similares preocupaciones, el ver la respuesta de las personas que pasan – es lo que nos inspira poder y esperanza. Nos vigorizamos cuando unimos nuestras voces colectivas en el llamado: ¡Tráiganlos a casa!

El escritor, Mark Weddleton, es un líder de la Coalición por la Paz www.FMCLincoln.org/Coalition_for_Peace.htm. Este artículo apareció en el periódico Hispanos Unidos el 16 de noviembre.



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